þriðjudagur, janúar 25, 2011

Goodbye

[Nota: Por alguna razón, quizá lo directo del tono en que está escrita, no publiqué esta entrada en su momento. De hecho es una sorpresa encontrarla cuando ya había sido cubierta por varias capas de olvido; tan sólo 4 años. Quienes leen mi blog desde entonces podrán encontrar algunos cabos sueltos en esta entrada. Muchos puntos de vista que tenía entonces han cambiado. Sobre todo aquellos relacionados con la educación. Verse en el espejo del pasado sin duda siempre nos dice mucho sobre nosotros mismos.]

El que terminó hace unos días fue uno de los años más agotadores, en todos los sentidos, que he tenido. 2006 fue un año de contrastes y altibajos, creo que muchos de los mejores y peores momentos de mi vida están contenidos en esa vuelta de calendario. Al llegar al final del año me sentía completamente exhausto física, emocional e intelectualmente. A decir verdad ni siquiera sé cómo sobreviví al fin de semestre y por primera vez en mi vida me da pánico ver mis calificaciones. En otra época estaría bastante preocupado, pues luego del semestre anterior estoy seguro que pasaré un año más de lo esperado en la facultad, sin embargo eso me tiene sin cuidado. Ahora estoy seguro que pasar por la universidad es poco más que un mero trámite, podría seguir un programa de lecturas similar y aprender lo mismo por mi propia cuenta.

Lo que en realidad importa de la universidad es conocer personas, que no necesariamente son tus amigos (pero que se convierten en todo lo contrario fácilmente), y madurar mientras crees que estás aprendiendo algo especializado con cierta profundidad; sólo por eso sigo estudiando formalmente.

La gran ventaja de ir a la universidad, en especial si uno estudia una carrera “ociosa”, como dicen nuestros flamantes gobernantes, es que te mantiene alejado, al menos por un tiempo, del salvaje mundo del empleo donde tu vida gira alrededor de las jornadas laborales, días de pago, poder adquisitivo, responsabilidades, ascensos, intereses de la empresa... en verdad es una jungla aquello. Sí, el año pasado conocí la vida laboral, y no sólo eso, sino también los maleficios (y beneficio$$$)del artificioso periodismo. En realidad sólo fui traductor de algún periodiquillo resucitado cual Lázaro, pero no me gustaría volver a repetir la experiencia, aún menos como reportero o editor. Aunque no es algo realmente malo si es un trabajo sucio, y como todo trabajo sucio alguien tiene que hacerlo, pero no quiero ser yo. Tal vez suene como una exageración, pero el cansancio extremo me llevó a renunciar; la dignidad y mis convicciones me llevan a no querer regresar.

Así es, ahora soy uno más de esos ceros que llenan las estadísticas del desempleo. Gracias a The Cantos de Ezra Pound, que hacen ver a The Waste Land de T. S. Eliot como un chiste mal contado, me siento orgulloso de formar parte del pelotón de desempleados. Ir de la abundancia a la austeridad es difícil, pero cuando la creatividad y los principios van de por medio hasta da gusto ser “pobre”, así entre comillas, porque para pobres, en serio, los homless.

Durante el año pasado sucedieron muchas otras cosas que quedaron registradas en este blog, en ocasiones de manera algo críptica, me dicen. Al comenzar este año todo parece ir tomando cierto rumbo, pero no volviendo a la normalidad, mas bien se va creando una nueva normalidad. Luego del año pasado he decidido, por muchas razones que algunas cosas en mi vida tienen que terminar para dar lugar a otras nuevas. Es por eso que este blog llega a su final con este escueto, pese a lo largo, post. Pronto en esta misma dirección habrá un nuevo blog que tendrá un enfoque distinto, sin la canción de The Killers cada vez que entran.

Gracias a todos los lectores (si, ustedes 3, incluyendo a mi heterónimo) y hasta pronto.

Flokkar:

fimmtudagur, nóvember 23, 2006

"Asesinato tras el asalto final" un cuento...

“And the betrayers of language

.……n and the press gang

And those who had lied for hire;

The perverts, the perverters of language,

the perverts, who have set money-lust

before the pleasures of the senses…”

Ezra Pound The Cantos, XIV.


¿Porqué parece que las alas del búho están machadas de sangre como si hubiesen empuñado el cuchillo que atravesó en repetidas veces el cuello y el abdomen de quien por tantos años fue su emisario en la capital del imperio? ¿Porqué no parece haber otra razón lógica para algo tan ruin como un asesinato? ¿Porqué no parece haber más causas que la ira de los cerdos cuando escuchan rumores de una verdad incomoda en un reportaje del tamaño de un libro? ¿Porqué el búho publicó una nota tan escueta y desinformadora al respecto? ¿Porqué esa fue la única nota donde no se mencionaba el libro ni que el acuchillado fue siervo del búho? ¿Porqué se negaron a hablar al respecto con un reportero argentino? ¿Porqué un día antes del dudoso “robo” el búho recibió llamadas extrañas? ¿Porqué eliminar a alguien que siempre fue un escribano al servicio de la ortodoxia de varios regímenes a excepción de la única ocasión en que mediante un libro cometió la herejía de decir la verdad? ¿Porqué conocer el canto del búho no me hace dudar de la sangre en sus alas y la certeza me hace desconfiar?

El que aquí duda no redacta para asesinos usureros ni recibe más las abundantes migajas de su capital insultante.

þriðjudagur, nóvember 21, 2006

Llegan el frío, los anuncios navideños, el fin de semestre y cierta melancolía reflexiva que me acompañará hasta poco tiempo después de mi cumpleaños; aunque los meteorólogos digan que aún falta un mes, ya es invierno.

Lo particular de este invierno no es lo que llega habitualmente, sino lo que se va. Ya no habrá para mí más esperanzas imposibles ni responsabilidades insoportables. Las dos me dejaron vacío y exhausto: las primeras por desvanecerse y dejarme con la idea de que volverían a ser posibles, las segundas por ser una constante y exigente desilusión en la que siempre alguien más se quedaba con la mejor parte. No creo que haya sido culpa de nadie, tal vez todos tenemos que llegar al momento en que no se puede creer en nada.

Ahora mis talentos, si es que me quedan algunos, y mi tiempo serán sólo para mí. Mi egoísmo y hedonismo serán sólo interrumpidos por el fin de semestre con la habitual redacción, entrega y exposición de ensayos. Como ya lo he dicho aquí alguna vez, tener un grado académico es un acto de narcisismo intelectual que se reafirma cada vez que la abreviación del mismo precede al nombre de alguien; así que aquello del fin de semestre, por tortuoso que parezca, finalmente va encaminado también a la adoración y exaltación propia.

En realidad siento como si fuera una naranja y me hubieran exprimido todo el jugo. Tal vez la única manera de volver a sentir que tengo algo que dar sea alimentando mi ego, tan sólo por algún tiempo. Ya nada de escribir un libro en cinco años y guardar versos hasta tener cientos de ellos para luego juntarlos en un poema épico que cumpla con las teorías de Claude Levi-Strauss y las de Joseph Campbell, haciendo obligatorias referencias desde Homero a T. S. Eliot.

Por ahora del único Levi-Strauss que quiero saber es del de los jeans que podría ponerme o no todos esos días de invierno que pasaré en mi casa, sin salir, escribiendo una novela que voy dejar fluir y se quedará como salga a la primera. Luego de este año no puedo creer en las personas ni en las ideas, ni en las instituciones ni en las buenas intenciones, sólo en los libros, pues ellos desde el principio me advierten que están mintiendo y que sus mentiras me harán sentir mejor.


mánudagur, nóvember 13, 2006

Encomio a Derrida


El artículo “Derrida y otros cadáveres”, al igual que la nota necrológica publicada en 2004 por The New York Times, a la cual Wilfredo H. Corral alude en su texto publicado en Letras Libres, tiene por objeto, basándose en las aporías propias de la obra y la vida de Derrida (ambas comprendidas como elementos de un discurso, entendiendo éste último término en su sentido más semiótico) y en las del mismo artículo, darle una valoración diferente, una reinterpretación sutil que en sí misma no es errónea pero que en la particularidad no resulta benigna, al profundo impacto sociocultural, a diferentes niveles, de la obra filosófico-literaria del acaecido pensador francés y de la manera en que dicha impresión evoluciona para convertirse en un elemento de la matriz cultural occidental. La posición de lo publicado tanto en el diario neoyorkino como en la revista de Enrique Krauze es característica del logocentrismo, reconocible en ambos textos, para el cual la obra derridiana continúa siendo una afrenta.

Si bien es cierto que la fama de Derrida rebasa la frecuencia de su lectura, que siendo en realidad poco leído es menos ocasiones cabalmente comprendido y que aún más evidentes son los "pleonasmos o despilfarros interpretativos" basados en ecos de conversaciones pseudoacádemicas, que tiene habitualmente a las universidades como escenario de tal comedia involuntaria, en torno a la obra del autor de la obra seminal De la Gramatología es cierto que la prensa, tanto en general como la especializada, contribuye a la falta de conciencia en torno a la obra del filosofo. El artículo preparado por Wilfredo H. Corral no está exento, como tampoco este comentario, de fracasar, al igual que muchos otros con anterioridad, al tratar de descifrar la mayor paradoja de la obra derridiana ese mar de dudas y oscuridad que se vierte entre su comprensión y su difusión, que no pocas veces raya en un abuso involuntario en la búsqueda de dotar a la crítica literaria de un halo de falsa sublimidad del que el mismo Derrida desconfiaba.

Si bien se ha repetido, de manera tan excesiva como la palabra deconstrucción, que la literatura y la filosofía no comparten una misma historia y que su común denominador, en caso de que tengan alguno que se sume al uso discursivo del lenguaje (mismo que también ya ha sido puesto en duda ampliamente), es la repulsión mutua que les fue conferida por Platón al calificar a la poesía dentro de las artes imitativas. Sin embargo aquella misma oposición primordial, en la que Derrida encuentra el origen del logocentrismo, puede ser el puente de dialogo entre ambas disciplinas del lenguaje: una en el peñasco del raciocinio y la otra en el acantilado del arte. Jaques Derrida recorrió ese puente, aquel que la lingüística y más recientemente la semiótica, ambas disciplinas aspirantes a un cientificismo que el pensador nacido en Argelia calificaba de logocéntrico, han reforzado en varias ocasiones. En sus libros, en especial en los que escribió hacia finales de la década de 1960 en plena efervescencia internacional del estructuralismo de Francia, donde mientras tanto veía luz el concepto de postmodernidad junto con el postestructuralismo (ambos términos de definición nebulosa), se pueden seguir los pasos que Derrida dio por ese puente trazando un camino que él denominó gramatología: la exaltación de la escritura que se opone al logocentrismo y es un espacio común de posible existencia para la filosofía y la literatura. Si la escritura de este post resulta oscura eso no tiene nada que ver con Derrida.

Links al respecto:

Remembering Derrida- Lectores de Derrida 5371- colaboradores externos del New York Times 1.

Derrida y otros cadáveres- Decepciónense con Letra Libres.


Postdata: Hoy a medio día Dios dijo, a la mitad de un homenaje a Samuel Beckett, que Derrida no le hace mucha gracia, pero cantó “Half a Person” y dijo que if you have five seconds two spare/ then I’d tell you the store of my life son versos que capturan la reducción de lo humano y sobrepasan al mismo Beckett; eso no hace más que aumentar la emoción con la que espero la noche del jueves. Esta semana Morrissey está en todos lados… hasta robándole cámara a Derrida.


mánudagur, nóvember 06, 2006

Louder Than Bombs

Hoy me desperté esperando poder usar el nuevo puente que acaban de inaugurar cerca de mi casa. Ese mismo que promete disminuir el tráfico pero durante los eternos más de seis meses que tardó la construcción, que ahora parece apresurada, provocó un caos víal permanente y volvió más distante al "sur del sur" de la ciudad. Entonces la televisión se encargó de recordarme que sobre este país hay nubes que anuncian tormenta: en la madrugada explotaron varias bombas colocadas en lugares estratégicos como un banco, las oficinas de un partido político y las del Tribunal Federal Electoral, sí, esas oficinas que están justo en la esquina de una avenida por donde paso diario.


A pesar de las bombas hoy me sentí más optimista que en días anteriores. El fin de semana fue bastante bueno: no tuve mucho que hacer, a pesar que la redacción del periódico donde trabajo por momentos parece una sucursal de neuróticos anónimos, y fui a una tocada que estuvo bastante entretenida, excepto por la actuación de un grupo. Además empecé un poema que espero sea incendiario si lo lee la gente con la que trabajo. Hoy puede hablar con alguien que me había visitado en sueños de manera recurrente durante los últimos días. La conversación no fue nada extraordinaria, pero fue suficiente para hacerme sentir bien. En un mundo tan podrido se siente bien saberse, al menos, estimado. Los próximos días prometen ser más ruidoso (y divertidos) que las bombas de en la mañana. En realidad nada ha mejorado, sé que pronto todo va a ser un desastre… pero mientras la fiesta sigue.

P.D.: ¿y qué mejor que algo de música? Disfruten de la nueva radio de este blog. Se van a cambiar las canciones cada semana (espero).

mánudagur, október 30, 2006

Girls & Lads, The Stash is glad to introduce to you...

(Eso suena como del Sargent Pepper's...)

Los últimos no han sido días fáciles. Hoy en la mañana estaba cerrada la facultad. Es molesto que pasen cosas tan desalentadoras cuando uno acaba de salir de una depresión; estas cosas sólo crean más motivos para sentirse mal.

Pero, como dice el buen Moz, “there is a light that never goes out” y por eso The Stash hace una parada en su camino de melancolía para presentar a un par de nuevos amigos, jóvenes y brillantes promesas de la literatura, que el Albatros encontró mientras volaba por el Foro Dionisios, mismo que se ha vuelto un refugio habitual.

Pase a dar una vuelta por este par de blogs:


Si gusta de la poesía, aquí hay mucha, bien elegida y mejor compuesta.

En caso de que prefiera la narrativa aquí hay algo de igual calidad.

Es revitalizador encontrar luz en las letras. Una vez más, el Albatros vuelve a extender sus alas en lugar de arrastrarlas.

sunnudagur, október 29, 2006

FEAR

Estoy petrificado por el miedo. Miedo porque el país está a punto de estallar mientras escribo esto; porque el ejercito, la policía o lo que sea (aquellos autómatas uniformados del gobierno) entraron está mañana a la capital de Oaxaca; porque en todo el país se están repitiendo manifestaciones y la gente está cada vez más desesperada; porque yo no creo en el gobierno pero tampoco soy Atenco, ni APPOyo nada, ni estoy de parte de nadie y sólo ando perdido enmedio del fuego cruzado porque no me parece que nadie tenga razón; porque estoy más cerca de lo que quisiera estar de ese fuego cruzado; porque hace dos días mataron en Oaxaca a un periodista ultraizquierdista, quien muerto se convirtió en el mártir del primer mundo: un idiota que vinó a México para morir y así aleccionar a los demás que se atrevan a dejar la vida opiácea que tiene a los “americanos” hundidos en su “sueño”; porque a un periodista mexicano de la revista Milenio le dieron un balazo en la pierna; porque ese mismo día se fue al carajo la estabilidad de las estructuras administrativas del mecenazgo; porque a mi alrededor hay gente realmente despreciable; porque conozco gente que desde hace dos días no tiene trabajo; porque todo esto pasa justo al mismo tiempo que Oaxaca y eso me llena de dudas; porque en Oaxaca están usando gas lacrimógeno; porque partes de Oaxaca están literalmente en llamas; porque hoy no fui a comer y cuando lo iba a hacer paso una manifestación dispuesta a lo que fuera; porque vi a los granaderos también dispuestos a cualquier escenario; porque desearía estar en mi casa escondido con todas las ventanas y puertas tapiadas; porque no dejan de sonar las sirenas y los gritos de protesta; porque a mi alrededor hay gente que parece insensible e incluso se congratulan de lo que sucede; porque no sé si vaya a pasar algo mientras voy en camino a mi casa; porque no sé si tan siquiera voy poder llegar a mi casa; porque siento que no soy capaz de mantenerme en calma en una situación así; porque mientras todo esto sucede me doy cuenta que sólo me queda la resignación ante la imposibilidad de no compartir lo que se desborda dentro de mí; porque soy demasiado impulsivo; porque mi vida no es lo que hubiera querido que fuera; porque yo no quería estar aquí ni estar así: sintiéndome más solo que nunca, metido en una torre de marfil, muerto de miedo porque la violencia se está convirtiendo en la cara de esta tierra; porque ya sabía que el mundo es un asco pero esperaba poder encontrar un par de brazos para refugiarme en ellos y crear un mundo privado donde pueda ser posible ser feliz, pero al final nada de eso llegó; porque yo soy el único que tiene la culpa de lo que me pasa; porque tengo que contribuir para la redacción del fútil relato, políticamente correcto y sutilmente oficializado, de la destrucción cuando no soporto si quiera observarla desde la lejanía de una pantalla; porque ya no me importan las personas que juraba jamás me iban a dejar de importar; porque deje de preocuparme por todo lo que realmente quiero cuando empecé a andar por el camino que me llevó a estar tan cerca de la violencia, la sinrazón, los intereses creados, la ambición, y todo lo demás que tiene a este país a punto de estallar; porque no soy como Hemingway ni como José Martí que sin miedo se metían a los trancazos; porque en realidad, como T. S. Eliot, prefiero ver las cosas de lejos y mientras escribir algo complicado; porque si tuviera una pistola cerca haría lo mismo que Walter Benjamin aunque tenga menos razones y de mí nadie se vaya a acordar. ¡Tengo miedo!


föstudagur, október 27, 2006

“One day while Pwyll took a walk outside of his court at Arberth, he saw a beautiful maiden riding a pale horse. She rode along the highway at a seemingly slow but steady pace. None of his men knew who she was. Pwyll sent one of his men on foot to ask for her name. But the woman rode past Pwyll's servant. No matter how fast the servant ran, he could not catch up with her.”

Pwyll Lord of Dyved

First Branch of the Mabinogi

Ilustration by Alan Lee

föstudagur, október 20, 2006

Nostalgía por un té chai latte



No hay más que hielo. Se acabó el té chai latte antes de que pudiera caminar un par de cuadras hasta el periódico y subir al segundo piso, donde está la redacción. Ya no se elevaba el dulce líquido cuando sorbía insistentemente el popote. Tenía una sed peculiar: quería algo dulce que al tocar mis labios me hiciera sentir bien; así fue mientras duró, no pensé que se acabara tan rápido. No planeaba tomar té chai, pero tampoco podía rechazar un ofrecimiento amable y sincero; siempre estoy dispuesto a aceptar un bien inesperado. Ahora pienso en que no hubiera sido más conveniente rechazar la invitación pero sí pedirlo con leche descremada, pues ahora mi estomago reclama. Aunque, tal vez, sin leche entera no hubiera tenido el mismo sabor. Siempre me empecino en hacer y tener todo en su máximo, si algo me gusta termino apropiándomelo sin medida, ignorando las consecuencias posteriores. Tal vez, aparte de pedirlo con leche descremada, no debí haberle dado sorbos tan grandes y tan largos. Debí llevarlo en mi mano, sosteniéndolo con cuidado de no calentarlo, dándole un sorbo sólo de vez en cuando hasta llegar a la redacción: entonces, ya sentado frente a la laptop, beberlo poco a poco disfrutando la textura fresca de su sabor dulce; podría haberme durado mucho tiempo. Pero no fue así: lo bebí sin medida hasta que terminé por extinguirlo, soñando con el imposible de que hubiera sido eterno. Yo quería cuidar mucho mi té chai latte, que nadie más le tomará ni siquiera un sorbo, pues en estos tiempos no sabes quien está enfermo y por un contagio hasta puedes terminar con una pulmonía mortal; cuando sentía que a alguien más se le antojaba mi té le daba un gran sorbo. Me encontré a un amigo, sé que a él le gustan los té chai lattes tanto como a mí aunque él no los beba tan seguido. Me dijo que estaba triste, él siempre parece estar desconsolado sin razón aparente. Trate de esconder mi té para que no me pidiera, crucé las manos en mi espalda y lo sostuve ahí, casi se caía. Cuando le di la espalda a mi amigo descubrí, con gran sorpresa y no poco disgustó, que algo pasaba con mi té, mismo que aún sostenía detrás de mí: él estaba tomándoselo; fue algo extraño y repulsivo. Luego del incomodo inconveniente seguía caminando con mi té, me sentía muy mal porque mi amigo le había tomado mucho. Del coraje le di un sorbo muy grande y se acabó. No puedo dejar de pensar en que nadie saborea el té chai latte como yo lo hago; nadie valora tanto ese sabor. Podría ser que piense eso sólo por la frustración de haberme acabado mi té y querer más o porque no me gusta darle de mi té a nadie. Me dicen que otro día voy a poder tomarme otro té, que la próxima vez será un venti pues lo merezco, pero ahora, por no haberlo pedido con leche descremada, por haberle dado sorbos tan grandes y no cuidarlo realmente de los demás, me duele mucho el estomago y no voy a poder comer nada hasta mañana. Ahora se forma dentro del vaso ese líquido turbio, de mal sabor, mientras se derrite inevitablemente el hielo. Debería tirar ya ese vaso en vez de quedarme a ver como se deshiela, imaginando cómo sería si no me lo hubiera acabado. Pero el vaso tiene mi nombre y aunque ya le saqué el popote, que no pienso volver a meter para beber del hielo derretido, todavía siento un gran antojo de té; me gusta lo que me hace daño. Por un rato seguiré viendo mi vaso de té, ya sin esperanza alguna. Tiro el hielo y sirvo agua simple en el vaso (estoy haciendo algo muy extraño), al beber todavía se siente, como un fantasma en el paladar, un ligerísimo sabor al té chai latte. Sé que no va a pasar, pero guardo mi vaso cuidando que no se le borre mi nombre, esperando un acontecimiento que superaría la más irreal fantasía y me llenaría de una alegría equivalente, capaz de hacerme olvidar mi dolor de estomago: que alguien me venga a decir que desde hace dos minutos hacen refill ilimitado en el Starbucks.

mánudagur, október 16, 2006

Farewell To CBGB

"Jesus died for somebody's sins
But not for CBGB's."
Patty Smith

Only those guys can attempt to write Punk-rock and Institution in the same sentence; common NYT’s wit in their usual we-are-The-journalism style. Officially, after a long agony enduring several years, punk died today at 1 a.m. East Cost Time as Patti Smith's "Elegy" faded into silence. My feet will never walk to fill my ears at 315 Bowery between 1st and 2nd Street in Manhattan. I need to go to N. Y. before they pull down or close some other historic place. What’s next, Chelsea Hotel?

Culture, Alienation, Boredom & Despair

  • Eliud C. Delgado
  • From this Unreal City called Mexico City, DFectuoso, Mexico
  • I am just just another passer-by, here's what's going randomly through his mind
Behind these texts

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Albatrostardust's Stash

Un escondite para escribir sólo por el gusto de escribir.

A hiding place to write just for the sake of writing.